
Las espinillas y los granitos parecen haber decidido quedarse a vivir en tu rostro, escote y espalda pese a que tú los detestas y aunque les has declarado la guerra no acaban de rendirse con absolutamente nada.
Los adolescentes son más propensos a sufrir de este tipo de problemas y la clave no es otra que los cambios hormonales que se traducen en más producción de sebo, que cuando es más elevada provoca el temido acné y que sufre más del 80 por ciento de los jóvenes entre los 14 y los 20 años. Aunque no discrimina entre sexos, este padecimiento se ceba más con la población masculina que la femenina debido a que las hormonas de ellos, los andrógenos, tienden a aumentar la producción de grasa, mientras que las de ellas, los estrógenos, la disminuyen.
Si el acné ya ha tocado a tu puerta, no desesperes porque no es el fin del mundo, pero sí que has de poner de tu parte para que no te haga la vida imposible.
Uno de los puntos esenciales a la
hora de plantarle cara a los granos es
la alimentación, tal y como apunta
Migue, maquillador de las estrellas,
quien recomienda huir de "las papitas
fritas, cualquier tipo de fritura y el
chocolate", por mucho que te cueste.
Asimismo, el estilista apunta que es
fundamental averiguar tu tipo de cutis.
"La piel latina es de por sí combinada",
pero para saber a ciencia cierta la tuya
conviene revisar "tu árbol genealógico"
con el fin de conocer el nivel de grasa,
clave en los problemas de acné, aconseja
Migue.
En ese sentido, el maquillador de las estrellas hace una clasificación de las pieles según su pigmentación, de ese modo:
- Las pieles blancas tienden a ser resecas.
- Las mestizas o trigueñas son combinadas.
- Las más oscuras suelen ser grasas

